A pesar de que la World Wide Web, había abierto, por primera vez en la historia, un cauce para la publicación de información a escala global sin editores, lo cierto es que una serie de obstáculos se interponían entre el usuario medio y la publicación de contenidos en línea: era necesario acceder a un dominio para publicar, se requería cierta destreza en el uso del lenguaje de programación HTML y, al menos, algunos rudimentos de diseño gráfico. Los weblogs han simplificado todo este proceso y han convertido a la publicación en línea en una tarea tan intuitiva y amigable como el uso del correo electrónico. (Orihuela, 2004)